A mediados de los años 80 la sociedad española identificaba tres preocupaciones como prioritarias. Paro, terrorismo y drogas se repetían –mes a mes- al frente del barómetro que elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas. Estaban en la agenda política. Tras haber dejado atrás la Transición y a las puertas de entrar en la Comunidad Europea, la ciudadanía demandaba respuestas, pero también articulaba sus propias alternativas, incluso en el ámbito sociosanitario. Un encaje de piezas complicado que dio lugar a que surgieran numerosas iniciativas organizadas desde la sociedad civil y por parte del Gobierno. En este contexto nace el Plan Nacional sobre Drogas (1985) y organizaciones como Patim.
Impulsores PNSD
Ernest Lluch Martín
Miguel Solans Soteras (1985-1992)
Jesús García-Villoslada (1992-1993)
Baltarsar Garzón Real (1993-1994)
Carlos López Riaño (1994-1996)
Gonzalo Robles Orozco (1996-2003)
César Pascual Fernández (2003-2004)
Carmen Moya García (2004-2010)
Nuria Espí de Navas (2010-2012)
Fco. de Asís Babín Vich (2012-2018)
María Azucena Martí Palacios (2018-2020)
Juan Ramón Villaví Hereter (2020- )
“Se inicia el camino sin retorno en la capacidad de dar respuesta a uno de los problemas más graves de nuestra época”, reconocía el ministro de Sanidad, Julián García Vargas, en la primera memoria de esta nueva estructura institucional que pone el acento en conseguir una sociedad más saludable y segura. Toda una declaración de intenciones.
El Plan Nacional sobre Drogas surge como una respuesta gubernamental con el objetivo de coordinar y potenciar las políticas de drogas de las distintas administraciones públicas y organizaciones sociales, así como para apoyar la prestación de asistencia a las personas con “problemas de consumo” de drogas.
Patim se funda poco después de la constitución oficial del Plan. Y ha desarrollado toda su actividad en el marco de las políticas sobre adicciones impulsadas por este organismo durante cuarenta años, así como en la reducción de daños. “Nuestros caminos se han cruzado en numerosas ocasiones, podríamos decir que hemos trabajado a la sombra del Plan, desarrollando sus propuestas y también planteando nuestras inquietudes y aportando nuestra visión diaria sobre una realidad que no ha parado de transformarse”, reconoce el presidente de Patim, Francisco López y Segarra.
Con motivo del 40 aniversario de ambas instituciones, desde Patim se ha puesto en evidencia el valor de las personas en la construcción de una respuesta social frente a las adicciones. Por ello, se ha recordado de forma singular a quienes han asumido la responsabilidad de dirigir el Plan Nacional de Drogas -desde Miguel Solans hasta Juan Ramón Villalbí- y también se ha recorrido la historia de Patim a través de aquellas que han contribuido a dar forma a la organización, realizando voluntariado o formando parte del equipo profesional, la Junta Directiva o las presidencias de honor.
López y Segarra ha destacado además la importancia de las políticas autonómicas impulsadas por la Generalitat, a través de la Conselleria de Sanidad, que complementan el trabajo realizado a nivel nacional. La creación del Plan Autonómico de Lucha contra la Droga en 1986 y la Ley de Drogodependencias de 1997 –impulsado por Bartolomé Pérez- han sido esenciales en este sentido. “Se ha logrado consolidar una red de recursos especializados gestionados por entidades sociales –asegura- así como regular la intervención en adicciones en la Comunidad Valenciana”. En los últimos cinco años, la Ley de regulación del Juego y Prevención de la ludopatía (2020) y el Plan Valenciano de Salud Mental y Adicciones (2024-2027) han terminado de perfilar una nueva respuesta en la Comunidad Valenciana.
Presidencias de Honor Patim
José Salvador López y Díaz
Josefina López Sanmartín
María del Carmen Segarra i Peña

